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lunes, 31 de octubre de 2011

Ni la patagonia, ni "Uganada". Israel

Como ya venimos demostrando en este blog, la idea de construir un estado judío en la patagonia no es más que un invento de un grupo minúsculo. Tal como expliqué en el post anterior, en algún momento se pensó como una alternativa lejana construir un estado judío en la patagonia o en Uganda, hecho que se descarto rápidamente. Me propongo en este post desarrollar este tema con datos para no dejar dudas al respecto.
Como mencionamos anteriormente, la antigua Tierra de Israel estaba ocupada en aquel entonces por el Imperio Otomano. Debido a la dificultad que implicaba negociar con ellos, algunos optaron por pensar en otras opción, por el solo hecho de conseguir el tan ansiado anhelo: que la nación judía tenga una tierra fija, un Estado propio. Digo nación judío porque aquello líderes sionistas no tenían una concepción religiosa del judaísmo sino más bien sentían una pertenencia a un pueblo, a sus costumbres y tradiciones.

Por otro lado, la necesidad y el deseo de establecerse en una tierra, de construir la nación no proviene solamente de los acontecimientos ocurridos en Europa (estaban naciendo los Estados tal cual los conocemos hoy en día), sino que hay que pensarlo en las persecuciones y expulsiones sufridas por el pueblo judío a lo largo de su historia. La más conocida, obviamente es la expulsión de España de 1492, por la Inquisición española, pero ya se registraron hacia finales del siglo XIII en Inglaterra, como así también por los romanos a comienzos de la nueva era (año 70 D.C.). Esta especie de nomadismo acrecentaba el deseo de establecerse en un territorio fijo.

Por aquel entonces los judíos de Europa y, principalmente Rusia, sufrían los pogroms (linchamiento multitudinario, planificado, contra un grupo particular). Había una necesidad imperiosa de tener un lugar donde vivir en paz, sin persecuciones. El mayor anhelo era construir el Estado en la Tierra de Israel pero teniendo en cuenta este escenario, se planteó la posibilidad de buscar otro lugar de manera alternativa y transitoria. De allí surgen las opciones del “Proyecto Uganda” y la Patagonia argentino-chilena.
Respecto al primero, ubicado geográficamente en la actual Kenia, se encontraba bajo mandato británico. El gobierno de Londres ofreció 5.000 millas cuadras de África Oriental el 25 de enero de 1904, oferta que fue estudiada por Herlz personalmente, aunque descartada tres mese después. Unos meses más tarde, en junio, Herzl fallece.
Congreso Sionista
La segunda opción sugerida, la patagonia, también fue descartada rápidamente por inviable en el sexto congreso sionista en 1904. Si bien se estaban desarrollando algunas colonias en Argentina, en la zona de Santa Fe (Ceres, Montefiore, Moisesville), resultaba totalmente inviable movilizar al grueso de la población judía al sur del país, por lo que se descartó rápidamente esta opción.
Al mismo tiempo, los dirigentes sionistas no podían obviar el flujo migratorio constante (Aliá) que se producía hacia la Tierra de Israel. Si bien allí estaba establecido el Imperio turco, no existía ninguna división administrativa que impidiese la construcción de un Estado judío. Solamente se encontraba allí una pequeña población árabe.

A modo de conclusión, podemos sostener que la opción de Israel prevaleció porque:
1) La comunidad judía siempre añoro la vuelta a Jerusalém. Es su lugar sagrado desde tiempos bíblicos; es la Tierra que Dios les prometió; sus cánticos hacen referencia a ella; el lugar más sagrado para ellos, el muro de los lamentos, allí se encuentra (a diferencia del mundo árabe que tiene la Meca en Arabia Saudita)
2) Económicamente resultaban inviables las propuestas de Uganda y la Patagonia
3) Pequeñas comunidades judías ya estaba allí asentadas. En las otras latitudes no había referentes.
4) El Imperio Turco no veía con malos ojos el establecimiento de un grupo de judíos que trabaje una zona que ellos no utilizaban. Recordemos que eran tiempos colonialistas, por lo que tener gente allí podía significar un ingreso para su imperio.
5) La situación de los judíos en Rusia era insostenible. El regimen zarista era fuertemente antisemita (solamente unos años antes se estaba divulgando Los Protocolos de los Sabios de Sion) por lo que necesitaban una respuesta rápida y posible.

En definitiva, todas estas circunstancias generaron la decisión de emprender las negociaciones para establecer un Estado en la Tierra de Israel y no en otras latitudes.

lunes, 24 de octubre de 2011

Orígenes del Plan Andinia

Para poder demostrar el cuento del PLAN ANDINIA, es imposible no remitirse al origen de esta historia. No me refiero al inicio de este invento sino entender en que intenta sustentarse y mostrar la falsedad de ello.
Theodor Herzl
La construcción de un Estado judío se remonta a los orígenes del movimiento sionista, allá por 1897, cuando su fundador Theodor Herzl organiza el primer Congreso Sionista Mundial. El sionismo es el movimiento político que plantea la necesidad de un Estado judío propio, esto es, la libre determinación del pueblo.
Como periodista, Herzl siguió el Caso Dreyfus en Francia donde se acusaba a un militar francés de origen judío, Alfred Dreyfus, de traición a la patria, cargo falso que ocultaban un sentimiento antisemita en ciertos sectores del ejército galo de aquella época. Conciente del problema que acarreaba no tener un Estado que defienda y albergue a los judíos, Herzl comenzó el movimiento sionista para construir el Estado Judío en Israel. Desde tiempos bíblicos Jerusalem es el lugar donde vivieron los judíos. Sus cánticos y rezos muestran claramente lo que está escrito en la Biblia: Jerusalem es su tierra prometida. De allí el deseo de volver tras siglos de exilio, consecuencia de la expulsión sufrida a manos de los romanos.

Asimismo es preciso mencionar que en aquellos años en Europa existían distintos movimientos nacionalistas. Los Estados comenzaban a constituirse, habían pasado pocos años de la unificación alemana e italiana (1870); Francia había perdido territorio a mano de los alemanes (de esta forma se entiende el Caso Dreyfus), por lo que estas ideas de construir Estados estaban en boca de todos.

Volviendo al Congreso Sionista, el principal problema para la construcción del Estado radicaba en que las tierras de Israel estaban ocupadas por el Imperio Otomano, por lo que era imprescindible negociar con ellos. Como esto suponía una dificultad, se analizó la posibilidad de establecer el Estado judío en otras latitudes. Surgieron dos opciones: por un lado Uganda, en África Occidental y por otro lado la Patagonia. En aquellos tiempos ya había pasado la campaña del desierto por lo que era una zona despoblada y se desconocía en aquellos tiempos las riquezas de esta zona. Asimismo, un médico de origen judío, Leon Pinsker, deja está idea plasmada en su libro “Autoemancipación” (1882). De allí surge la idea del Plan Andinia. Lo que muchos no quieren recordar o escribir es que, en el sexto Congreso Sionista del año 1904, ambas propuestas quedaron descartadas. Si bien es cierto que se evaluaron las propuestas, nunca existió una posibilidad real de que esto prospere. Las negociaciones con el Imperio Otomano se sucedieron, luego con el Imperio Británico, hasta llegar a la Declaración de Balfur de 1917, donde los británicos aceptan la construcción del Estado judío. Estos son los ejemplos más conocidos de las negociaciones por Jerusalem. Por el contrario, no hay registros de negociaciones con los gobiernos argentinos, chilenos o ugandeses por esas tierras. 

Teniendo en cuenta el contexto en el que se originó el sionismo, concientes del deseo profundo de su pueblo de estar en su tierra prometida, de los inexistentes contactos con los gobiernos de Chile, Argentia y Uganda y de las múltiples negociaciones con Otomanos (turcos) y Británicos por esas tierras, no caben dudas de la falta de veracidad del Plan Andinia.